sábado, 25 de noviembre de 2017
Frases de la vida para reflexionar y pensar
Muchas veces pensamos en las mejores cosas que tiene la vida, pero lo mejor de la vida no son cosas, son sentimientos.
Si hay algo con lo que puedes soñar, seguro que puedes acabar convirtiéndolo en realidad.
Hasta de los momentos malos puedes sacar conclusiones positivas.
Todo va a cambiar, así que no tengas miedo de los cambios, al revés, intenta aprender de ellos todo lo posible ya que son inevitables.
Las cosas no son difíciles si las deseas con la suficiente fuerza.
A veces no nos damos cuenta de lo cerca que estamos del éxito cuando nos rendimos y tiramos la toalla.
La vida a veces nos dará golpes, pero gracias a esas cicatrices, poco a poco dejaremos de cometer errores.
Nadie en esta vida es perfecto, así que acéptate tal y cómo eres.
Aprende del pasado, vive el presente y trabaja para el futuro.
Hay quien piensa que lo importante la vida es el dinero, cuando lo realmente importante son todas aquellas cosas que no cambiarías por el dinero.
Tú eres la única persona que puede decidir tu camino, así que si no te gusta hacia donde te diriges, no tengas miedo y cambia de rumbo sin pensar en nada más.
Muchas veces las personas que más hablan, son los que menos conocen el tema.
Nunca dejes que tu pasado, o las malas decisiones que tomaste te hagan tener miedo en el presente o no te dejen avanzar, ya que quedarte anclado en el pasado solo causa dolor, sufrimiento y frustración.
La vida puede ser maravillosa siempre y cuando tú creas que es así.
Una sonrisa puede convertirse en el mejor regalo de tu vida.
Las mejores cosas de la vida tan solo llegan a las personas que las estaban buscando.
Fuente: Mas Life
miércoles, 15 de noviembre de 2017
NUNCA PIERDAS LA ESPERANZA
NUNCA PIERDAS LA ESPERANZA ...
No dejes nunca de soñar y piensa que tras una puerta cerrada, se abrirán otras mil posibilidades por las cuales encontrar una salida.
Piensa que tras cada error cometido hay una lección aprendida.
No permitas que nada, ni nadie, te quite tu derecho a vivir, por que tu vida es lo más valioso que puedes poseer.
Toma tus propias decisiones y vive tus sueños porque ellos serán los que te ayuden a seguir hacia adelante, por muy largo que se presente el camino, sean cuales sean los obstáculos que se den, nunca dejes de intentarlo una y otra vez, y si caes, levántate.
Piensa siempre que tras la tormenta llega la calma, que siempre existe un rayo de sol esperando para mostrarte el camino, bien sea por las palabras de un amigo, el abrazo de un hermano, por el consejo de un padre o una madre, e incluso por el apoyo desinteresado de un desconocido.
No esperes que aquellas cosas que buscas, vengan a ti a llamar a tu puerta, sal y búscalas que aún cuando el camino sea el más escabroso, el llegar a ello y conseguirlo, es lo más gratificante que te puede pasar en la vida.
Persigue tus metas con todas tus fuerzas y si alguna de las que pretendes alcanzar no la consigues, no te derrumbes, márcate otras, quizás otros caminos te lleven a ellas o quizás encuentres otras mejor.
No pierdas nunca la sonrisa, búscale el lado positivo a todo aquello cuanto vaya marcando tu vida, ya sea bueno o malo, porque todo ello te hará fuerte, y recuerda, que a veces la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas, aquellas que cada día pasan desapercibidas ante nuestros ojos.
No dejes que nadie te robe la alegría de vivir, de sentir, de amar, rodéate de gente que siempre te aporte algo bueno, esa gente que te apoye y respete, que te entregue sinceridad y lealtad.
Vive una vida de emociones hermosas, de sonrisas, de pasiones. Llena tu corazón de amor, tus pensamientos de momentos inolvidables, de instantes hermosos.
Recuerda siempre que, por muy oscuro que parezca el día, siempre se aprende o se encuentra algo con ese rayito de sol.
domingo, 12 de noviembre de 2017
Como es el rito Cherokee para pasar de niño a adulto.
Rito de los indios Cherokee para pasar de la infancia a la edad adulta
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Cuando el niño empieza su adolescencia, su padre lo lleva al bosque, le venda los ojos y se va dejándolo solo.
Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda hasta que los rayos del sol brillan de nuevo en la mañana. Él no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive esa noche, él ya es un hombre.
Él no puede hablar con los otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta.
El niño, naturalmente, está aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos .. Bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan, quizás algún humano que puede hacerle daño.
Escucha al viento soplar y la hierba crujir, sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que es la única manera en que puede llegar a ser un hombre.
Por último, después de esa horrible noche, aparece el sol y el niño se quita la venda .. es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre no se ha ido, ha velado toda la noche en silencio, sentado en un tronco para proteger a su hijo del peligro sin que él se dé cuenta.
De la misma forma, nosotros nunca estamos solos; aún cuando no podamos verlo, en medio de las oscuridades de la vida, nuestro Padre Celestial está a nuestro lado, velando por nosotros, sentado en un tronco.
Cuando vienen los problemas y la oscuridad, lo único que tenemos que hacer es confiar en Él, algún día vendrá el amanecer y lo veremos cara a cara, tal cual es.
sábado, 11 de noviembre de 2017
7 costumbres que siembran pobreza en nuestra mente
Nuestras costumbres influencian nuestro estado físico y emocional, además de programar nuestro comportamiento que acaba por definir nuestra vida. Hay hábitos de los que sería mejor olvidarse, evitar a como dé lugar. Algunos de ellos son los siguientes:
1. La costumbre de autocompadecerse
Las raíces de la pobreza empiezan a crecer cuando la auto-compasión y brotan las quejas acerca de lo "miserable" de tu vida. No tienes la figura que deseas, no tienes los ingresos que querrías, la educación que recibiste no es la que necesitabas, tu casa no es como la de la revista, el clima de hoy no te agrada, el vendedor en la tienda no te escuchó como debía, y todo, absolutamente todo a tu alrededor puede ser un motivo para sentir lástima de ti mismo y quejarte de tu mala suerte.
Entre tanto, las personas que tienen la costumbre de autocompadecerse van perdiendo la simpatía de quienes los rodean. Y es que claro nadie quiere compadecerse eternamente de alguien así, con una vida llena de malas noticias. Nadie espera nada de un hipocondríaco crónico, se sabe que lo único que puede hacer es gimotear y por eso tampoco es común que se lo invite a nada ni se le tenga en cuenta. Para alguien así es muy difícil entablar relaciones personales que a su vez son muy importantes para forjar una carrera y conseguir un trabajo interesante. Autocompadecerse es la mejor manera de ganarse un sueldo miserable y tener una vida gris.
2. Costumbre de ahorrar en todo
Si en la tienda siempre vas en busca de la sección de rebajas, si piensas que les pagan más a tus colegas del trabajo aunque trabajen menos; si nunca le prestas nada a nadie, no dejas ni la más mínima propina a los camareros eso significa que la costumbre de la pobreza ya ha hecho nido en tí.
Los analistas dicen que intentar economizar en todo está lejos de ser signo de ahorro razonable y por el contrario es un síntoma de que la persona es incapaz de balancear sus gastos y sus ingresos.
3. Costumbre de medir todo en dinero
Sólo las personas en cuyas mentes crece la pobreza piensan que la única manera de ser feliz es tener un salario con gran cantidad de ceros y que no hay lugar para la alegría si no se tiene ropa cara, casa propia y un automóvil de alta gama.
Los sociólogos aseguran que al responder a la pregunta ¿qué necesitas para ser feliz? sólo aquellos con una mentalidad de pobreza empiezan enumerando los bienes materiales, mientras que aquellos con un punto de vista mejor enfocado mencionan el amor y la amistad en primer lugar.
Lo interesante es que este último tipo de personas rara vez hablan de cuentas bancarias porque piensan que la riqueza se mide en la capacidad de generar ingresos y tener visión.
Una persona verdaderamente exitosa no depende del tamaño de su saco de oro.
4. Costumbre de entrar en pánico cuando el dinero se acaba.
Si con sólo pensar que se puede ser parte de la próxima oleada de despidos el pulso se acelera eso puede ser un síntoma de una mente programada para la pobreza. La verdad es que el dinero es un fluido que va y viene.
5. Costumbre de gastar más de lo que se gana
Si trabajas en dos lugares pero aún así no te alcanza el dinero es hora de cambiar algo en tu vida. Si una persona no logra entender en qué se diferencia un crédito de otro lo más probable es que nunca llegue a conocer la estabilidad económica.
6. Costumbre de hacer lo que no te gusta
¿Si no lo hago yo entonces quién lo hará?.
Los psicólogos afirman que las personas cuyos empleos no les satisfacen están potencialmente programados para la pobreza y lo que podríamos llamar “mala suerte“. La razón está en los sentimientos que se despiertan en la persona al tener que ocuparse de asuntos que no le gustan.
Para desterrar esa costumbre es necesario hacer no lo que alguien más necesita, sino lo que más nos produzca satisfacción. Sólo en ese caso es posible ver resultados ”milagrosos“. Ya dicen por ahí, si vas a ser zapatero, debes ser el mejor; y con razón, si te gusta lo más probable es que acabes teniendo una zapatería.
7. Costumbre de no tener una buena relación con las personas de tu familia.
Aunque podría parecer que tener malas relaciones con los miembros de tu familia no es algo tan grave en realidad eso genera una especie de “tabú” mental y un malestar que podría llegar a convertirse en odio.
El odio se convierte en amargura y la amargura en pobreza mental, que a su vez no permite ningún tipo de cambio ni perdón.
Fuente: Sonríe para vivir mejor
martes, 7 de noviembre de 2017
5 hábitos que hacen a las personas exitosas
Todos alguna vez nos hemos preguntado ¿cómo es que hay personas que consiguen todo lo que se proponen? Y nos parece difícil pensar que todo aquello requiera un esfuerzo, y se lo atribuimos a la “suerte”.
Sin embargo, la realidad no es tan así, pues en la mayoría de los casos, las personas exitosas han ido construyendo su vida paso a paso, con esfuerzo y hábitos bien definidos que les ayudan a ser quiénes son.
Queremos compartir con ustedes 5 prácticas que tienen las personas exitosas, y que cualquier persona puede comenzar a realizar, y así paulatinamente lograr el éxito:
1. Se concentran en una sola cosa
Las personas exitosas saben que hacer varias cosas a la vez no es nada productivo, pues distrae y no deja concentrarnos en hacer bien la tarea. Lo ideal, y lo que ellas hacen, es coger las tareas una por una. Alejar los demás pensamientos y centrarse en un solo objetivo, y una vez completado, hay que pasar al siguiente. Así sucesivamente se logrará el objetivo final.
2. Su tiempo tiene mucho valor
Las personas exitosas no se dejan llevar por la procrastinación (dejar para mañana lo que se puede hacer hoy). Aprovechan cada minuto que tienen para resolver sus problemas y no les gusta perder el tiempo; más bien saben cómo invertirlo, y lo valoran tal como lo merece.
3. Gastan menos de lo que tienen
Las personas exitosas en la mayoría de los casos han trabajado duro para conseguir lo que tienen, por lo mismo, cuidan sus dinero, evitando gastar por encima de sus posibilidades. Suelen ser personas cautas, que invierten bien, gastan no más de lo que pueden permitirse y además saben en qué invertir su dinero y en qué no.
4. Son persistentes
Las personas exitosas suelen ser más llevadas a sus ideas y persistentes. No son débiles y hay muy pocas cosas que les hacen venirse abajo. Saben cómo ‘caer bien’ para luego levantarse y seguir adelante con la misma ilusión y las mismas ganas que al principio. Nada las detiene cuando de sus sueños o ideales de trata.
5. Calculan los riesgos
Las personas exitosas saben en qué meterse y en qué no. Tienen sus propias técnicas para medir el riesgo de un negocio o proyecto y han aprendido a quedarse con aquello que pueden y saben controlar. Eso sí, son valientes, porque a veces saben que hay riesgos que se pueden asumir cuando la recompensa puede ser muy alta.
¿Pero, por qué gritas? ..
Juan Antonio y su padre tuvieron una agria discusión.
“No podíamos ya hablar sin gritarnos” me confesó.
Pero aquello rebasó el límite, y el muchacho decidió abandonar el trabajo e incluso la casa.
“¡¡Te quedas con tu cochina gasolinera, yo me voy a buscar un trabajo decente!!”.
Y cumplió su amenaza. Pasaron ocho años sin hablarse. En ese tiempo el muchacho se hizo hombre, se casó y tuvo dos hijos.
¿Ha pensado usted por qué gritan las personas cuando se enojan? .. Hay mil respuestas, desde "perdemos la calma", hasta "estamos fuera de control".
Pero si usted lo ve bien, hay una desproporción entre la distancia en que se encuentran los discutidores y el volumen de su voz.
Una vieja historia, de esas que se atribuyen a muchos personajes de la antigüedad, cuenta que uno de estos sabios explicó el fenómeno a sus alumnos así: “Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan. Para poder oírse gritan, y cuanta mayor sea la distancia, mayor será la necesidad de gritar”.
Dicen que los alumnos no estaban muy convencidos, así que el sabio preguntó “¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?”..
Todos estuvieron de acuerdo en que no se gritan, en que se hablan suavemente.
“Sus corazones están tan cerca”, sentenció el sabio, “que se pueden hablar en susurros, e incluso en ciertas ocasiones les bastará con una mirada para comunicarse”.
Juan Antonio decidió tomar la iniciativa, así que fue de visita al negocio del papá llevando a su hijo mayor.
Cuando entró a la oficina, el padre, sorprendido, se puso de pie.
Se miraron, y sin necesidad de decir nada, se fundieron en un abrazo.
“Ni siquiera nos acordábamos ya el por qué de aquel desacuerdo”, me contó.
“Pero ahí se limaron todas las asperezas, y él me ofreció que quedara al frente de la estación de gasolina, como socio y único administrador”.
La conclusión es clara. Cuando estemos en desacuerdo con alguien, no digamos palabras que distancien los corazones tanto, que tengamos que gritar para oírnos.
Porque pudiera ocurrir que la distancia sea tan grande que ya no encontremos el camino de regreso.
LO NEGATIVO: Dejarnos arrastrar por el enojo, alejando los corazones tanto, que tengamos que gritar.
LO POSITIVO: Tomar siempre la iniciativa para acercar los corazones, entablando así una comunicación inteligente y serena.
Fuente: Mas Life
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