Transformación

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martes, 12 de septiembre de 2017

Carta dictada desde el corazón


Carta dictada desde el corazón
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Me encantan las personas sencillas y humildes, no me importa a que se dedican, ni su religión, sexo, país de procedencia... ni su cargo, creerse más, es de "menos".

Me inspiran las personas quienes viven apasionadamente y luchan por alcanzar sus metas, ilusiones y desafíos.

Me emocionan las que viven inspirando a los demás a vivir, las que valoran la vida.

Admiro a las que no se rinden, las que caen y se levantan con más ganas, las que desean aprender y escuchar, las que no dan excusas y luchan.

Me fascinan las que están enamoradas de la vida, las creadoras de sonrisas, de buenos momentos.

Respeto y valoro a las que no critican todo, a todos y en todo momento.

Me dejan bobito las que te miran a los ojos, no temen dar abrazos y a las que no le da miedo decir... "Te quiero".

Me seducen las personas de alma y corazón ardiente, siempre dispuestas a ayudar, en toda condición y en todo momento, sin dudas, sin pretextos.

Me enamoran las que, a pesar de los problemas y dificultades, viven desde el corazón, disfrutando de cada instante, emocionándose con la vida, saboreando cada acto cotidiano, haciendo de un día cualquiera… algo mágico.

Miguel Ángel Rodriguez Sosa


Pongamos de moda la alegría

miércoles, 30 de agosto de 2017

10 hábitos inconfundibles de las personas auténticas


Oprah Winfrey, dijo "No tenía ni idea de que ser yo misma me haría ser tan rica como he llegado a ser. Si lo hubiera sabido lo habría hecho mucho antes".

http://www.huffingtonpost.es/dr-travis-bradberry/habitos-personas-autenticas_b_14569462.html?ncid=fcbklnkeshpmg00000001


miércoles, 26 de julio de 2017

La declaración de amor de Liu Xiaobo que constituye una lección frente al odio



Liu Xiaobo Premio Nobel de la Paz, es un disidente chino cuyas declaraciones sobre el amor que dirigió ante el tribunal que le juzgaba, fueron recogidas en un texto que aquí se reproduce y que no tienen desperdicio.

http://verne.elpais.com/verne/2017/07/13/articulo/1499961118_877647.html?id_externo_rsoc=FB_CM

lunes, 10 de julio de 2017

Porque hay que perdonar incluso a aquellos que no se lo merecen.


http://rincondeltibet.com/blog/p-por-que-hay-que-perdonar-incluso-a-aquellos-que-no-se-lo-merecen-22993

5 maneras inteligentes de hacer frente a la gente tóxica



http://lamenteesmaravillosa.com/maneras-inteligentes-frente-la-gente-toxica/

El día que empecé a quererme.



El día que empecé a quererme, dejé de necesitar culpables. No tuve más necesidad de lanzar mis miedos a la cara de nadie. No fue preciso justificarme ni reprochar. Descubrí que la vida era inocente y no conspiraba contra mí.

El día que empecé a tenerme en cuenta, de repente no estuve ni encima ni debajo de nadie. Mis principios eran los míos. No necesitaba defenderlos ni imponerlos. Ni siquiera precisaba perpetuarlos en el tiempo, porque podía ir adaptándolos a mi crecimiento vital. Descubrí que no requería aprobar ni ser aprobad@.

El día que empecé a considerarme mi propia compañer@, no volví a estar sol@. Ya no fue necesario mendigar reconocimiento ni sacrificar mi esencia. Me liberé de la necesidad de sentirme arropad@ y, paradójicamente, encontré más abrazos que nunca. Descubrí que, en realidad, la soledad medía mi propia ausencia.

El día que empecé a decir no cuando lo necesitaba y sí cuando lo sentía, dejaron de ser importantes los asentimientos o las negaciones. Entendí, a un nivel profundo, que el respeto no era fidelidad inquebrantable. Descubrí que cada entrega incondicional, estaba ocultando múltiples condiciones.

El día que empecé a ser yo, tomé conciencia plena de que no sabía quién era. No fue preciso tener una respuesta elaborada o un plan fijo. No fue necesario, nunca más, poseer certezas plenas. Y desde esa ignorancia patrocinada, comencé a ser un poco más sabi@. Descubrí, que cuando me permitía vaciarme, estaba abriendo espacio para poder llenarme de cosas nuevas.
Sé que me quedan muchos nuevos comienzos en muchos días nuevos. Cada uno de esos días, una parte de mí morirá para que otras den a luz.

~ Luis Bueno