sábado, 11 de enero de 2020
SEÑOR, SI QUIERES, CÚRAME
Señor, si quieres
puedes limpiarme
de mi lepra
y ceguera interior.
Sé tú mi médico ..
¡y dame tu sanación!
Si te place, puedes
curarme en cuerpo y alma
de mis rebeldías
y desobediencias,
de mis intransigencias
violencias y pecados,
de mis desánimos
y mis desalientos,
de mis amarguras
y tristezas,
de mis miedos
e inquietudes,
de mis dudas
y desconfianzas,
de mi desesperanza
y falta de fe,
de mis egoísmos
y falta de amor.
Envíame, .. tu Espíritu ..
y sáname interiormente ..
Tócame, .. con tu ternura,
y con tu compasión,
con tu mansedumbre
y humildad.
Y dile tú .. a mi alma
¡Quiero, queda limpio!
Para que te ofrezca
mi amor y mi gratitud,
mi amistad y todo mi ser
con sencillez y generosidad.
Y haz de mí, Señor,
un instrumento de tu paz.
Que allí donde haya odio,
ponga yo amor;
donde haya ofensa,
ponga yo perdón;
donde haya discordia, `
ponga yo unión;
donde haya error,
ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación,
ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas,
ponga yo luz;
donde haya tristeza,
ponga yo alegría.
¡Oh, Maestro!
que no busque yo tanto
ser consolado
como consolar,
ser comprendido
como comprender,
ser amado
como amar.
Porque dando ..
es como se recibe,
olvidando, ..
como se encuentra,
perdonando, ..
como se es perdonado,
muriendo, ..
como se resucita
¡a la vida eterna!
Fuente:
JESUS HIGUERAS
SAN FRANCISCO DE ASÍS
Papa FRANCISCO (2015)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario