No le falles a quien te ama
Muchas veces contamos con los sentimientos más puros de personas para quienes somos especiales y no sabemos valorarlos, no sabemos apreciar las consideraciones, atenciones y especialmente el lugar que ocupamos en el corazón de alguien y por múltiples motivos terminamos fallándoles.
En la vida todo depende de las decisiones que tomemos, sabemos que no podemos complacer a todo el mundo, pero podemos ser cuidadosos al momento de actuar y decidir, considerando no dañar a otras personas, especialmente aquellas personas que nos aman.
Las fallas dependen de cada persona y cuáles son sus expectativas con respecto a nosotros, pero si bien es cierto que no estamos acá para satisfacer lo que otros esperan de nosotros, también es cierto que todos tenemos un sentido común que nos puede orientar para discernir entre lo que a una persona le hará bien o le generará una decepción.
Una mentira, una ausencia, un desinterés, una promesa rota, un engaño y hasta lo que consideramos una palabra inofensiva, puede resultar para otra persona en una herida, en un daño causado por nosotros y debemos tomar medidas para evitar este tipo de efectos en quienes nos aman.
Por lo general tendremos muchas opciones para hacer las cosas y obtener un resultado determinado. Optemos siempre por las que, dentro de la honestidad, generen los resultados que puedan afectar lo menos posible al resto de las personas.
A veces puede ser doloroso inclusive salir de la vida de alguien, sabiendo que nos ama, pero si somos honestos y no podemos retribuirle o estamos abriendo oportunidades con alguien más o sencillamente no queremos ya ocupar una posición determinada, lo más justo será actuar de manera honesta aunque duela, que caer en una traición o someter a una persona a un sufrimiento mayor o prolongado en el tiempo.
Consideremos siempre que la vida es un boomerang, lo que damos recibimos, así que al menos por egoísmo, intentemos darle a los demás lo que nos gustaría a nosotros recibir. Aprendamos a comunicarnos, a actuar desde el corazón, a cuidar del otro, porque al fin y al cabo lo que le hacemos a otro nos lo hacemos a nosotros mismos.
A veces pensamos que es cosa sencilla que nos amen, lo damos hasta por sentado y no tenemos ningún tipo de agradecimiento o cuidado al respecto, pero resulta que no es sencillo, el amor verdadero es escaso, no sabemos administrarlo, por lo general el amor que se profesa está cargado de intereses particulares y necesidades sobre el otro. Así que si sentimos que alguien nos ama, lo mínimo que debemos hacer, aun cuando no podamos ser recíprocos, es cuidar de esa persona e intentar no fallarle.
Fuente: Revista MUJER


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