martes, 20 de septiembre de 2016
ACEPTACIÓN Y RESIGNACIÓN NO SON LO MISMO.
ACEPTACIÓN Y RESIGNACIÓN NO SON LO MISMO.
"La Resignación como forma de vida?.."
No sé si a veces somos conscientes de la sutil diferencia entre resignarse o aceptar….
Quizás el verbalizarlo de una manera o de otra nos haga vivirlo y sobretodo sentirlo diferente.
Resignarse ¿a qué?.. A un destino predefinido, a una gran mochila con la que cargar si o si, a una “justa” penitencia sentenciada por nuestro propio jurado interior…, resignarse conlleva también pararse, mirar hacia abajo y seguir con “lo que toque”.
¿Y si lo expresamos como aceptar? .. Aceptar que la situación no es fácil, que estamos sufriendo, pero que nos adaptamos para poder seguir disfrutando de manera diferente, con otra luz, para darnos permiso para llorar y para reír. Quitarnos culpa por nuestro destino, y recoger responsabilidad.
La resignación nos hace sentirnos abatidos, perdedores de una lucha de vida en la que “ya nada podemos hacer”, indefensos ante nuestro presente y nuestro futuro.
Si aceptamos, aceptamos que hay mucho que no podemos controlar, pero también que depende solo de nosotros como vivíamos, sintamos esta situación, como decía Víctor Frankl.
“Todo puede serle arrebatado al hombre, salvo una cosa: la libertad humana más importante, la capacidad de elegir la actitud ante una determinada circunstancia, la de elegir nuestro propio camino”.
Ya que no podemos controlar la mayor parte de nuestra vida, los infortunios, la enfermedad, la pérdida, el abuso… pueden en algún momento insertarse en nuestro día a día, quedémonos con la sensación de que hay algo que sí depende de nosotros, y esa es nuestra actitud, cómo queremos enfrentarlo, cómo queremos vivirlo y cuánto queremos que nos influya, que nos arrastre, probemos a permitirnos un poquito de control interno, y el exterior no será solo ese lugar resignación.
Jara Pérez
Mi relación con la psicología es vocacional, de entrega, entusiasmo y confianza en que puede ayudar a entender nuestro dolor y por lo tanto a sanarlo o aprender a vivir con él sin que sea el centro de nuestra vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)







No hay comentarios:
Publicar un comentario